¿Cómo ganó poder la cooperación en un mundo egoísta?

En esta entrada del blog, analizaremos cómo el altruismo evolucionó hacia la cooperación en la sociedad, centrándonos en la hipótesis de que “los pájaros del mismo plumaje vuelan juntos”.

 

Según la teoría de la selección natural de Darwin, los organismos mejor adaptados a su entorno tienen más probabilidades de sobrevivir, mientras que los que no lo están son eliminados. Los genes de los individuos supervivientes se transmiten a las generaciones futuras y, mediante este proceso repetido, las especies evolucionan gradualmente en una dirección más adecuada a su entorno. En última instancia, solo los individuos que ganan la competencia tienen la oportunidad de reproducirse y procrear. Según esta lógica, el mundo natural es un lugar de feroz competencia, y parece natural que los individuos vivan de forma egoísta para sobrevivir y transmitir sus genes.
Sin embargo, algunos animales sociales superiores, como los humanos, muestran patrones evolutivos que van más allá de la simple lógica de la "supervivencia del más apto". Si bien el comportamiento egoísta es común en la sociedad humana, el "comportamiento altruista" contribuye en gran medida al mantenimiento y desarrollo de la sociedad.
Sin embargo, si lo pensamos detenidamente, el comportamiento altruista que prioriza la supervivencia de los demás sobre la propia supervivencia o los propios intereses es difícil de explicar con la teoría evolutiva existente. ¿Por qué algunas personas ayudan a otros incluso a costa de sí mismas? Se han propuesto diversas hipótesis para responder a esta pregunta, una de las cuales es la hipótesis de que «lo similar atrae a lo similar».
Esta teoría postula que las personas con valores y estrategias de supervivencia similares se reconocen y se unen, y que los grupos así formados funcionan eficientemente mediante el comportamiento altruista. En otras palabras, «Dios los cría y ellos se juntan». Vivir con personas que comparten pensamientos y actitudes similares a las propias conlleva menos conflictos y facilita la comprensión y la cooperación mutuas, lo que resulta en estabilidad social.
La pregunta entonces es cómo las personas con tendencias similares se reúnen para formar grupos y cómo estos sobreviven manteniendo sus características altruistas. La respuesta es sorprendentemente "sí". La sociedad humana posee varias condiciones estructurales que permiten que las personas con tendencias altruistas se reúnan y formen comunidades cooperativas.
La primera razón es que los seres humanos tienden instintivamente a elegir personas con valores y creencias similares para formar relaciones. Por ejemplo, según una encuesta, alrededor del 90 % de las parejas casadas muestran una gran similitud en su orientación política y creencias religiosas. Estos dos factores no son simplemente una cuestión de acuerdo, sino que influyen profundamente en la visión del mundo y los estándares morales de cada persona.
En otras palabras, las personas con valores similares tienden a asociarse entre sí, lo que significa que quienes prefieren el comportamiento altruista se sienten naturalmente atraídos entre sí y forman conexiones. La segunda razón es que los humanos son animales sociales y adquieren información sobre los demás a través de la sociedad, que luego utilizan para emitir juicios. En comunidades pequeñas, en particular, los miembros pueden compartir y recordar fácilmente información específica sobre el comportamiento pasado de los demás. La capacidad de juzgar quién es altruista y quién es confiable proviene de este flujo de información social y, como resultado, las personas se rodean de quienes tienen estándares morales similares. La tercera razón es la función autorreguladora de los grupos. Incluso si se forma una comunidad centrada en miembros altruistas mediante el proceso descrito anteriormente, no se puede esperar que todos en ese grupo siempre se comporten de manera altruista.
Sin embargo, la mayoría de los grupos tienen ciertas reglas para mantener la confianza y la cooperación entre sus miembros. Estas normas a veces sancionan o excluyen a los individuos poco cooperativos, preservando así la naturaleza cooperativa del grupo. Si se respeta el comportamiento altruista dentro de un grupo y se penaliza el comportamiento opuesto, una comunidad centrada en miembros altruistas puede mantenerse estable.
Entonces, ¿cuánto tiempo puede sobrevivir una sociedad compuesta por personas altruistas en un entorno competitivo? Los grupos altruistas operan compartiendo recursos y minimizando los conflictos mediante la cooperación, por lo que, a corto plazo, pueden parecer rezagados respecto a sus competidores. Sin embargo, a medida que la cooperación continúa, el grupo se vuelve cada vez más eficiente y productivo, lo que, en última instancia, puede ser un factor decisivo para obtener una ventaja sobre otros grupos.
Por lo tanto, los grupos compuestos por individuos altruistas tendrán una ventaja a largo plazo, según el principio de selección natural. Sin embargo, la hipótesis de que "Dios los cría y ellos se juntan" tiene una limitación importante: la falta de diversidad. Por ejemplo, imaginemos un equipo de fútbol compuesto exclusivamente por delanteros. Por muy talentosos que sean los jugadores, un equipo sin defensas, centrocampistas ni porteros no puede funcionar correctamente.
De la misma manera, cuando los miembros de un grupo tienen tendencias excesivamente similares, hay limitaciones en los roles que pueden desempeñar y, en última instancia, pueden volverse menos competitivos que otros grupos diversos.
En conclusión, la hipótesis de que "Dios los cría y ellos se juntan" es una teoría muy útil para explicar cómo los humanos altruistas se reconocen, forman comunidades y sobreviven frente a la competencia y la evolución. Sin embargo, presenta limitaciones, ya que no puede superar por completo las debilidades de los grupos compuestos únicamente por individuos similares. La hipótesis de similitud parcial surgió para abordar esta cuestión. Propone una estructura flexible que permite la interacción no solo dentro del grupo, sino también con diversas personas externas, en un intento por maximizar las ventajas de los grupos similares y minimizar la desventaja de la falta de diversidad.
Si esta hipótesis se perfecciona, podría convertirse en una teoría importante para explicar el surgimiento y la supervivencia de los humanos altruistas. Comprender esta naturaleza altruista y su evolución también es clave para comprender por qué la sociedad humana ha podido desarrollarse mediante la cooperación y el entendimiento mutuo, en lugar de simplemente mediante la competencia.

 

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Escritora

Soy un "Detective de gatos". Ayudo a reunir a los gatos perdidos con sus familias.
Me recargo con un café con leche, disfruto caminar y viajar, y amplío mis pensamientos escribiendo. Observando el mundo con atención y siguiendo mi curiosidad intelectual como bloguera, espero que mis palabras puedan ayudar y consolar a otros.